La pandemia de la COVID19 ha traído consigo cambios importantes en el estilo de vida de las familias.  Los niños llevan algo más de dos meses confinados en casa, sin ir al cole, y muchos padres se quedaron con ellos teletrabajando.  Eso supuso una situación nueva para todos a la que tuvieron que adaptarse, ajustando rutinas, horarios y espacios para poder combinar las actividades lectivas, laborales y familiares.

Durante todo este tiempo, las casas se convirtieron en el nuevo micro mundo familiar, la “pequeña cueva” que les ha protegido a todos de la amenaza del virus, proporcionándoles la sensación de seguridad.

Pero tras la dura hibernación, finalmente se abrieron las puertas, y los primeros en poder salir fueron los niños y adolescentes hasta los 14 años. Y allí empezaron los problemas… Muchos niños dijeron que no querían salir de casa, por miedo al virus, a las medidas de protección o, incluso a los “policías” vestidos de azul. “Ayer un poli riñó a mamá…”, “¿Por qué no puedo jugar en el parque con los amigos?” “Me da miedo ver a la gente con máscaras y guantes” “Yo no quiero coger el bichito” “¿Entonces el bicho ya no está fuera?”

Se trata del “síndrome de la cabaña” (del que se está hablando mucho por las redes), que más que un síndrome como tal, es una reacción normal tras haber estado tanto tiempo confinados en casa, caracterizada por el miedo a salir, al exterior, y, por una cierta sensación de cansancio y apatía, inseguridad y tristeza.

Igual que tuvimos que adaptarnos al confinamiento, ahora toca adaptarnos a salir del mismo. Desde memociono nos dan algunos consejos para ayudar a los pequeños a poder hacerlo:

  • Hablar con los niños, explicándoles que la situación actual ha mejorado y que por eso ya podemos salir de casa, tomando siempre las medidas necesarias para protegernos del bichito: ponernos la mascarilla, mantener las distancias de seguridad y lavarnos mucho las manos.
  • Decirles que tener miedo es algo normal, y que los mayores también tenemos miedo de muchas cosas. Si nosotros somos capaces de expresar nuestros miedos, les ayudaremos a ellos a expresar los suyos.
  • Ayudarles a explorar maneras de afrontar sus miedos: dibujar al virus y buscar ideas para vencerlo, dando pie a conversaciones donde puedan expresar lo que les pasa y encontrar soluciones a sus problemas.
  • Darles tiempo y ser pacientes. Es importante que sean ellos quienes decidan cuándo quieren salir.
  • Inventar una canción de preparación para salir de casa, que hable sobre cómo colocarnos la mascarilla y los guantes, y que nos recuerde las normas de seguridad.  Es la mejor forma de convertir un momento pesado y engorroso, en estimulante y divertido
  • Ser un buen modelo para nuestros hijos, pues somos el espejo en el que se miran todos los días.
  • Practicar la dieta informativa, controlando la información que llega a los pequeños, tanto la que nosotros les damos como las que puedan ver en la tele, redes sociales, etc.
  • Salir de forma progresiva, poco a poco, empezando con pequeños paseos cerca de casa y ayudados con objetos de apego que les den seguridad: un muñeco un carrito de paseo, un patinete, etc.
  • Hacer un calendario donde podamos ver cada día nuestros progresos: ¡Hoy hemos llegado hasta ……..! ¡Llenadlo de sonrisas y aplausos!

En el caso de que en la familia hayamos sufrido la pérdida de un ser querido por la COVID-19, todos, mayores y pequeños, necesitaremos hacer nuestro duelo.   Pero recodemos:  aún en estas circunstancias, es importante ayudar a los pequeños a salir de “la cabaña”, pues de este modo podrán compensar el dolor y la tristeza de la pérdida, con actividades que les oxigenen y procuren bienestar.

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