Entre las dificultades de aprendizaje, la discalculia es la gran desconocida. Sin embargo, su prevalencia está entre el 3,5 y el 5% de los niños.

Vivimos inmersos en un mundo de números y necesitamos las matemáticas para manejarnos en nuestro día a día.  Sin embargo, hay niños/as a los que las mates se les dan bien y les divierten; otros a los que les aburren, o les resultan difíciles; y un tercer grupo que presentan dificultades importantes de aprendizaje, que englobaríamos dentro de la discalculia. “Es importante una detección temprana para una reeducación eficaz” nos explican desde la Clínica memociono.

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La discalculia es un trastorno específico en el aprendizaje de las matemáticas, que implica la alteración de la capacidad aritmética de cálculo y procesamiento numérico, e incide negativamente no solo en el rendimiento académico, sino en todas las áreas del día a día que requieren la capacidad de cálculo.  Es importante distinguir entre discalculia y acalculia: la primera responde a un trastorno de desarrollo, y la segunda a la pérdida de la función ya adquirida a causa de algún tipo de lesión o trastorno.

¿Cuáles son los signos de alerta?

Los niños con discalculia suelen presentar dificultades con:

  • La noción de cantidad: no saben si una cosa es más grande que otra
  • Las operaciones básicas: sumar, restar, multiplicar y dividir.
  • La comprensión de los nombre de los dígitos: no saben identificar el número con la palabra escrita.
  • El aprendizaje de los números y su orden / secuencia.
  • El conteo: al contar los lápices que hay en una mesa, no entienden que el último lápiz que cuentan es el valor que buscamos.

¿Qué hacer ante estas señales?

En primer lugar, se debe consultar con un profesional. “En Clínica memociono aconsejamos intervenir lo antes posible, ya que el cerebro del niño es sumamente plástico y adaptable en las primeras etapas de desarrollo. Actualmente, el diagnóstico del trastorno se está realizando a partir de 2º o 3º de Primaria; sin embargo, los primeros síntomas son observables en la etapa infantil y su detección ayudaría a anticipar la reeducación y mejorar su eficacia” nos comenta Laura Almá.

Tengamos en cuenta que las dificultades de aprendizaje no son un problema estático, sino que puede presentarse, de modo distinto, durante las diferentes etapas evolutivas, pudiéndose intervenir en cualquier momento. “Nuestra experiencia nos ha mostrado que la falta de intervención en etapas tempranas hace que los síntomas persistan y se acentúen con el paso del tiempo, provocando alteraciones socioemocionales en el niño.”, afirma Laura Almà.

Por último, dada la existencia de diferentes tipos de discalculia y, por tanto, de discalcúlicos, en Clínica memociono se realiza un tratamiento totalmente individualizado para cada niño/a, ofreciendo a la familia pautas de adaptación específicas que les ayuden a acompañar al niño para mejorar su desempeño, potenciando sus fortalezas y reeducando en positivo. Además, se trabaja especialmente el significado que el niño y la familia dan a este trastorno para ayudarles  a afrontarlo con una actitud positiva y de superación, incrementando la autoestima del niño.

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