Los terrores nocturnos son  alteraciones del sueño habituales durante la infancia y adolescencia. Conforme los niños van creciendo, lo normal es que vayan desapareciendo. Si bien en los niños y adolescentes son de buen pronóstico, en adultos pueden constituir un síntoma de problemas neurológicos. 

Los terrores nocturnos se caracterizan por unos niveles de miedo y ansiedad muy intensos y suelen producirse en la Fase III del sueño, cuando éste es más profundo.  Recordemos que el sueño nocturno se organiza en 4 o 5 ciclos que se desarrollan en alrededor de 8 horas. Cada ciclo dura entre 90 y 120 minutos y comprende, a su vez, 5 etapas distintas caracterizadas, cada una de ellas, por una  actividad eléctrica cerebral específica.  En la etapa III, predominan las ondas delta y es cuando realmente descansamos. Si alguien nos despertara en esa fase, nos sentiríamos totalmente confusos. Es en ella donde suelen darse los terrores nocturnos.

Aunque los niños estén totalmente dormidos, en los  terrores nocturnos se activan,  de forma anormal, ciertos sistemas y procesos corporales,   de modo que pueden  abrir sus ojos, hablar o gritar, moverse, caminar, temblar, etc. Durante estos episodios los niños abren sus ojos pero no reconocen a las personas que les atienden, reaccionando con ellas de forma agresiva, apartándolas, golpeándolas y chillándolas.  Al cabo de unos minutos, el episodio va remitiendo y vuelven a dormir tranquilos. Al día siguiente,  son incapaces de recordar lo sucedido.

Es importante ayudar a los niños  a descubrir las causas de sus miedos y estrés para que puedan afrontarlos y gestionarlos adecuadamente, disminuyendo la probabilidad de sufrir estos episodios.

Little girl is sitting on the bed and looking at the starry sky

Y cuando sucede, ¿qué debemos hacer?

  • Es importante que mantengáis la calma y no os asustéis.
  • No le despertéis, podéis provocarle un estado de confusión y desorientación.
  • No intentéis inmovilizarlo, pues le haríais sentir todavía más agobio y miedo.
  • Estad junto a él, esperando a que pase el episodio y vigilando que no se haga daño (evitando que se golpee contra la pared, apartando objetos que puedan lastimarle…). El niño se irá relajando en pocos minutos y al día siguiente no recordará nada de lo sucedido.

Hasta la fecha no se han identificado, todavía, las causas de los terrores nocturnos, por lo  que debemos actuar desde la prevención para intentar minimizar estos episodios.

Algunas pautas preventivas para favorecer un sueño saludable:

  • Mantener un sueño adecuado a cada edad, incluso los fines de semana.
  • Establecer rutinas para prepararse para ir a la cama, con el propósito de crear un ambiente placentero y relajante: una ducha con agua templada, leer un cuento antes de ir a dormir, evitar que el niño se vaya a la cama con móviles o tablets.
  • Procurar unas condiciones adecuadas del dormitorio: temperatura, silencio y oscuridad.
  • Tomar una cena ligera y evitar sustancias excitantes.

 

Si necesitas ayuda o consejo, llámanos al 933 689 401

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