La relajación nos puede parecer una tarea sencilla cuando la vemos desde fuera: sentarnos, cerrar los ojos, respirar… pero no lo es. Necesita práctica y entrenamiento para conseguir resultados, tanto en niños como en los adultos.

Hay muchas técnicas que nos permiten trabajar y aprender a relajarnos con los niños: respiración, masajes, mindfulness, Koeppen, yoga, Jacobson, globos, música, la técnica del globo…

La relajación es lo contrario de un estado de excitación general. Cuando estamos relajados, las actividades fisiológicas funcionan a nivel mínimo, activando el sistema nervioso parasimpático. Todas estas técnicas influyen en el niño consiguiendo beneficios en el sueño, en el control emocional y físico, en el control de la frustración, en la concentración y ayudan a alcanzar un estado de calma, paz y tranquilidad. Asimismo, reducen la ansiedad, el cansancio, la tensión muscular, el estrés. Los beneficios son infinitos.

En resumen, las técnicas de relajación son fundamentales para alcanzar un estado de bienestar general, tanto de los niños como de los mayores.

Muchas veces los niños tienen problemas como los adultos que los llevan a los mismos estados de tensión, debemos empoderarlos con herramientas para que puedan afrontarlos, les dará autonomía para defenderse de sus miedos y dificultades que les surjan.

Una técnica de relajación requiere un gran autocontrol, pero fomenta el desarrollo emocional de los niños y sus hábitos saludables. Es necesario que enseñemos a los niños a lograr este estado y que los adultos participemos en el camino para conseguirlo. Debe resultar un espacio para padres e hijos donde se genere una oportunidad de aprender conjuntamente. Las diferentes herramientas que os proponemos desde la Clínica Memociono para niños las deben experimentar antes los adultos que también hallarán beneficios en ellas para poder trasmitirlas.

Os animamos a que os estrenéis con la técnica de Koeppen.